Largas noches de invierno, con el edredón subido hasta la nariz... ¿tu único pensamiento? Quiero dormir. Y es eso lo que te preocupa, tener tantas ganas de dormir que se convierta en algo imposible.
Giro a la izquierda, giro a la derecha, boca arriba, boca abajo... hasta que dejas de poder moverte, el edredón te ha echo su prisionera.
Te remueves hasta librarte de aquella trampa y quedas totalmente destapada... suspiras, y al instante corres para taparte de nuevo. Hace frío.
Tras repetir esto al rededor de unas veinte veces, te quedas boca arriba mirando fijamente las tres estrellas brillantes pegadas en tu techo, y es el momento en el que toda la presión que has soportado durante días, semanas, incluso quizás meses sale al exterior, camuflado en lágrimas.
Intentas esconderte de la sonrisa pícara de la oscuridad y una vez más te giras. Notas como esas lágrimas caen por tu mejilla, llegan a tu nariz y se precipitan al abismo, empapando tu almohada.
Momentos de soledad en los que te das cuenta de tus errores, y como novedad, te das cuenta de tus aciertos.
-Oh! Ahora estas confusa... comentalo con la almohada...
Absurda frase... ¿comentarlo? ¿De verdad? Si la solución a todos los problemas fuese simplemente comentarlo, este mundo no sería el mismo, perdería todo su encanto, ya no habría guerras, ni peleas, ni llantos, tan solo un mundo lleno de felicidad... pero eso no es lo que quiere la gente hoy en día.
Si quieres solucionar tus problemas... deberías llorar a la almohada, pegar a la almohada, gritar a la almohada, pero todo eso no serviría de nada, por que esta, no te contestaría... y sería un motivo más para enfadarte. Paradojas de la vida.
¿Y que hacer?¿Lo correcto?¿O lo incorrecto?
Pero... la mejor pregunta de todas es... ¿qué es lo correcto y qué es lo incorrecto?
¿La diferencia?
Buena pregunta, ya que no tiene respuesta.
La más rápida solución... huir, huir de todos los problemas, del mundo, de la gente, de ti mismo... y sin embargo, aun que parece la más sencilla de todas, es la mas compleja, y no la correcta.
Por lo que te pones tu disfraz de persona valiente y los afrontas, todos y cada uno de ellos, o por lo menos lo intentas.
Y siento decírtelo... por muy bueno que sea tu disfraz, no sirve de nada... siempre hay algo que hace que se rasgue la camiseta, somos débiles, somos humanos, y la debilidad es lo más atractivo de nosotros.
¿Mi debilidad? Gracioso si... pero... es cambiar.
Miedo a convertirme en esa persona que nunca quise ser... miedo ha hacer daño a la gente que mi importa, a defraudar, a no poder haceros sonreír, a no poder gritar, a no poder sentir...
Y a pesar de todo, tu mayor debilidad es tu forma de vida, un día sin darte cuenta... te has convertido en esa persona, enhorabuena, eres realmente idiota.