miércoles, 25 de abril de 2012

Burbuja

Tú, en tu casita blanca de madera... tumbada en la hamaca del porche, frente al mar... tú sintiendo frió en pleno verano y viendo llover... tú con tu café en las manos viendo salir el vapor... el olor a tierra mojada y el silencio de la mañana, frotarte los pies y verlos desnudos... girar la cabeza y respirar la fragancia de su camiseta...notar su caricia y sonreír... nada a tu alrededor, tan solo cosas viejas sin ningún valor económico... y con mil historias que narrar... la bici vieja aparcada en la barandilla... 


Pequeños detalles que te hacen ser feliz... :)

lunes, 9 de abril de 2012

Él (fragmento 4)

-¿Cómo eres capaz de haberme echo esto? Llevo un mes subiendo cada cinco minutos al desván esperando verte, sentado en la silla de mi abuelo, como siempre, con esa sonrisa tuya que haría que hasta mi abuela se desmayara; y nada tu no apareciste, me he sentido como una idiota, incluso he llegado a pensar que tú tan solo eras producto de mi imaginación...-
- No es necesario que me eches la charla Elia, sé que te debo mil disculpas y que no tendría que haberme ido sin más...- se que si le dejo decir una palabra más conseguirá que le perdone, así que no, esta vez no.
-Tom me has hecho daño y seguramente todo esto te parezca un motivo insignificante y tal vez exagerado, pero por favor,vuelve a desaparecer y no vuelvas jamás.- Creo que el sonido de la puerta al cerrarse ha sido más atronador que nunca y la verdad es que esto me ayuda a poner fin a esta historia...-


("Se que lo más lógico sería dejarla ir, y hacer caso a su decisión y cualquier chico razonable la dejaría ir, pero también hay que tener en cuenta que yo nunca fui un chico razonable")


"Creo que realmente me estoy volviendo loca, mi desván, mi refugio, ahora es tan solo un mal recuerdo."


Ando deprisa por el amplio pasillo, Amelia intenta meter su zarpa por una pequeña ratonera, y...
-Vale, ahora voy a soltarte lentamente, no te asustes pequeña, soy yo tu idiota engreído...- Y Tomas me suelta, tal y como había dicho.
-¿Es que no has escuchado nada de lo que te he dicho? ¡Te he dicho que te vayas!-
-No deberías gritar o alguien nos verá, y creo que no nos conviene. Y ahora si es usted tan amable madame Elia acompáñeme por este glamuroso pasillo que como debe suponer, le conducirá hacia la gran sorpresa-
Mi cara no debe de expresar que voy a hacerle caso, así que hace una reverencia y empieza a caminar. Me quedo quiera y él se aleja.
No puedo evitarlo... mis pies ya se están moviendo tras él antes de perderle de vista, él y su forma en la que me coge la mano y me sonríe mientras subimos las escaleras, él y su mirada tranquila, él y su manera de llamarme... es lo que consigue que no pueda enfadarme...