jueves, 13 de febrero de 2014

Hazlo

Que se me revuelven los recuerdos cada vez que me hablan de ti. 
Que la hormiguita que vive en mi ombligo sale a pasear por todo mi cuerpo haciendome sufrir.
Que rompería a llorar mil veces solo por aquellos buenos momentos, y me comería mis recuerdos con tal de sentirlos otra vez.

Lo tengo superado, ya te he olvidado.
Dejaste de importarme el día que me propusiste que aún podíamos ser amigos.
Te veo y no siento nada, absoluta indiferencia.
Tan solo, algunas veces, cuando me pilla de improvisto, mi respiración se corta y mi corazón se acelera.
Pero te tengo más que arrinconado en el recoveco del cerebro para las cosas que dejaron de importar.

Me conozco la teoría, y siempre la pongo en práctica. 
Que quien se va es porque no te valora, porque no te merce. Que somos jóvenes y tendremos mil amores inolvidables de los cuales el recuerdo se apaga lentamente. Que debemos vivir, libres, sin compromisos, sin vistas a un futuro que nos hagan dudar.
Eso lo tengo más que claro, siempre lo cumplo.

Y que bonito habría sido estar juntos para siempre, recordando esos momentos de la juventud en los que ninguno se atrevía a pensar qué iba a pasar mañana.
Yo soy libre, no quiero novios ni compromisos. Pero si quieres te preseneto a la familia mañana.

Que me llené de alegría al saber que habías rehecho tu vida, que en tan poco tiempo habías conseguido volver a querer a otra. No me importa, de verdad te lo digo. De hecho me alegro.

Te imagino jugando con su pelo,  mirándola a los ojos con ternura y ocultando mil te quieros. Sonriendo en los momentos más dulces de la noche, y llorando por no saber utilizar las palabras.
Y eso me duele, me pica, me escuece, me envenena y me amarga. Pero no me importa.

Pero que sepas que con ella no sentirás esas cosas que sentías conmigo. Que tu sonrisa no será tan blanca en las madrugadas. Que tus te quiero no sonarán tan cómodos, porque serán desesperados. Te demostré que te quiero. Esto... que te quería. Por eso no tenías miedo a decir nada. Ahora tus te quiero sonarán desesperados, y no es un aviso, es una realidad. Desesperados por sabes si el amor es mutuo. Porque en las relaciones uno quiere y otro se deja querer.

Yo te quise. Tú me quisiste. Ambos nos dejamos querer. Ese era el plan, ¿no?

Olvidame, porque yo ya te tengo más que olvidado. No me busques, porque se esconderme muy bien. No me llames porque sabes que soy capaz de callar mis palabras. No vuelvas a mirarme a los ojos porque entonces descubrirías una verdad de lo más dolorosa. No pienses en quererme.

Por favor, hazlo.
 


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