sábado, 9 de marzo de 2013

Como aritos de cebolla.

Somos gente rara,somos personas extrañas y ajenas a nosotros mismos. 
"¿Por qué no me entiendes?", acaso tú te entiendes a ti mismo, ¿quién eres entonces para pedir que te comprendan?
Creemos tener la necesidad de sentirnos queridos, protegidos e indispensables. Sufrimos cuando nos sentimos así, cuando queremos un abrazo y no hoy nadie que nos lo de, cuando ansiamos una sonrisa y ni siquiera podemos disfrutar de la nuestra propia.
Sin embargo a veces, después de haber tenido todo lo anterior, todas las sonrisas del mundo, los abrazos..., cuando ya no nos queda nada de eso, nos sentimos felices, libres, realizados y emocionados. Podemos elegir a quien sonreír, a quien regalar un abrazo y a quien donarle placer. Y nos creemos los dueños del mundo... pero esto no dura demasiado, porque todo esto es como un arito de cebolla, que se repite y sus extremos están unidos. 
Así somos nosotros, como un arito de cebolla... apetecibles, crujientes, sabrosos, suculentos... pero a la vez pesados, repetitivos y aceitosos.
Nuestra función es quejarnos, somos unos inconformistas, queremos precisamente lo que no tenemos, y cuando finalmente nos miramos al espejo y nos sentimos alegres con nuestro presente... todo a acabado, alguien entra por la puerta y te regala una sonrisa. En ese preciso momento te das cuenta deque ya no vas a volver a sonreírte en el espejo... porque le dedicarás todas y cada una de tus nuevas sonrisas a él, a tu nuevo arito de cebolla...

No hay comentarios:

Publicar un comentario